Crónica de Daedalus 8 – 20 de Abril de 2012

Debe parecer que no estamos en nuestro sano juicio, pero estamos muy contentos con la Daedalus8.

¿Cómo podemos decir eso? En primer lugar una imagen vale mas que mil palabras, y esta imagen lo define perfectamente.

El día 20 desde gran parte de la costa de Alicante y Murcia se pudo ver una estrella que brillaba más que las demás, y esa estrella era nuestra sonda que lucía majestuosa a 60 kms de distancia de la costa. Esto será algo que merezca la pena recordar algún día, que en nuestras retinas brilló algo que las manos de este equipo ha fabricado. Hubo testimonios que nos confirmaban que la vieron como nosotros.

Está bien, perdimos la sonda, pero ese no es motivo para desanimarnos. Lo cierto es que a principios de semana la dábamos por perdida hasta que entre el equipo empezó a surgir el debate sobre usar una técnica con dos globos para traerla de vuelta.

Esto suponía ya de por sí un reto, el de llenar no un globo sino dos con el helio exacto para que la trayectoria fuera la que esperábamos y estuviera en la zona de la atmósfera con viento favorable el tiempo necesario. Tanto es así, que el último contacto visual (¡a 60 Km de distancia!) indicaba que el globo con el que ascendíamos había superado el límite teórico del fabricante.

Nuestro objetivo se cumplió con creces como se observa en la anterior imagen donde se percibe que (antes de perder la señal de GPS) la sonda volvía de nuevo a casa.

 

¿POR QUÉ SE PERDIÓ?

La sonda no pudo recuperar la cobertura GPS tras la puesta de sol. Muchas son las hipótesis, desde un fallo térmico (debió producirse un súbito descenso de temperatura al ponerse el sol, lo que concuerda con el momento en el que se perdió la señal GPS) a algún daño en el GPS producido por alguna sacudida (también era el momento esperado para la explosión del primer globo).

Sin GPS no podíamos “ver” la sonda, y solo apuntando con la antena hacia determinadas zonas buscando la mejor señal intuíamos donde se encontraba.

La última comunicación con datos indicaba que la sonda estaba muy cerca de la costa (y por tanto en el rango óptimo para descender a tierra en paracaídas)  cuando dejamos de percibirla.

Los registros indican el buen estado de las baterías en ese punto por lo que no se entiende el súbito silencio de la sonda. Podría haber sido un problema en las comunicaciones o un problema eléctrico que hubiera dejado a la sonda fuera de juego.

Lo cierto es que la sonda operó en todo momento internamente a una temperatura aceptable por lo que la pérdida debió ser por otras causas.

En caso de que fuera una pérdida de comunicación la sonda tenía la orden de soltarse del globo tras unos minutos sin respuesta, por lo que existe una seria posibilidad que hubiera caído en tierra, en caso contrario la sonda puede haber caído al mar (o en tierra) en cualquier punto, incluido aguas internacionales, por lo que invitamos a que estéis atentos desde cualquier punto de la Península Ibérica y el Mediterráneo por si se pudiera recuperar. Es un tesoro científico de gran valor.

Pero aunque la sonda se haya perdido, nos ha dejado otro tesoro en forma de lecciones aprendidas en este vuelo.

En primer lugar hemos hecho grandes innovaciones, las cuales eran necesarias para dar una posibilidad a la sonda de volver a salvo a tierra firme. Se ha implementado un mecanismo de Cut-down, un sistema de despliegue retardado de paracaídas, técnicas nuevas en muchos sentidos, y sobre todo hemos aprendido de errores nuevos.

Parece un absurdo, pero inventar técnicas nuevas y enfrentarnos a problemas nuevos ha supuesto un entrenamiento. A día de hoy tenemos una lista enorme de cosas que en los 7 vuelos anteriores no se discutían porque funcionaban y hoy nos damos cuenta que pueden, y deben, mejorarse para que puedan  funcionar mejor.

Si de algo va a servir Daedalus8  es para mejorar, Daedalus8 nació condenada, y todas las innovaciones que hemos hecho no la han salvado (casi lo hacen) pero servirán para que futuras sondas (si es necesario) puedan ser recuperadas.

Hemos abierto una investigación entorno a 3 ejes fundamentales.

  • El comportamiento de la sonda (comunicaciones, electrónica, trayectoria) durante el vuelo
  • Necesidades de reorganización del equipo para tener las cargas de trabajo compensadas y responder a las necesidades
  • Mejoras en las técnicas y equipos de seguimiento.

Pero Daedalus8 también ha servido para dar ilusión por la ciencia a un montón de niños y no tan niños que han comprendido que la ciencia y la innovación no son solo complicadas fórmulas matemáticas o inversiones económicas, sino que son también aprendizaje, trabajo en equipo, espectáculo y diversión. Tan solo por ello este vuelo a merecido la pena.

 

Queremos dar desde aquí las gracias a la Asociación MUDIC y la Asociación Hypatia de Alejandría de la Comarca de la Vega Baja del Segura, así como a las autoridades y organismos que han colaborado por su compromiso con este proyecto. Como dijimos, solo se puede agradecer que nos hayan brindado toda la colaboración posible sin presionar.

Y por supuesto dar las gracias a aquellos que habeis apostado por nosotros desde que esto era una simple idea en la mente de algún que otro loco.

Seguiremos haciendo estas locuras con vuestro apoyo.

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