Resumen de la misión Daedalus 7 para Campofrío – Apavo XII

Tan sólo 4 días después de lanzar la misión Daedalus 6, el equipo de la Asociación AstroInnova volvió a reunirse la tarde del miércoles 16 de noviembre en el Hotel Mercedes de Aranjuez para preparar el segundo vuelo para la campaña publicitaria de Campofrío, el vuelo principal destinado a su presentación a la prensa y para la obtención de nuevos vídeos en alta definición desde el espacio.

La Apavo XII

Tras recoger la nueva cápsula en las instalaciones de Artefacto, nos reunimos en una de nuestras habitaciones en el hotel para instalar de nuevo el GPS, el móvil radiobaliza, el ordenador NSlite, la antena y las dos cámaras Go Pro. En esta ocasión dentro de la sonda además de los equipos y productos, iría una de las cámaras que enfocaría hacia una bandera española situada en el exterior y la otra cámara debería quedar instalada en el exterior para enfocar hacia la cápsula. Para instalarla fuera se colocó una barra de aluminio uniendo los mástiles inferior y superior, de tal manera que la cámara la colocamos en la parte central y mirando hacia la sonda. El proceso de montaje finalizó hacia las 4 de la madrugada tras comprobar el correcto funcionamiento de la sonda y las cámaras.

Lista con las cámaras

A las 10 de la mañana del jueves 17 nos trasladamos de nuevo al parking anexo con la sonda, los globos, la bombona de helio y todos los materiales necesarios para preparar el vuelo. Por suerte la meteorología era mucho más favorable esa mañana y del terrible viento del domingo ya no quedaba ni rastro.

En los últimos meses hemos logrado grandes avances en el desarrollo de nuestro micro-ordenador NS, desde la versión NS1, a la NS1b, la NS2 y la NS2b, la nueva NSlite de estos vuelos proporciona mejores rendimientos y menor consumo, espacio y peso, además de permitir un montaje mucho más simple de la sonda. Todo esto junto con la experiencia adquirida el último año en el montaje de la cápsula, el paracaídas y el globo nos permitió lograr unos tiempos de preparación mucho más breves que anteriormente.

Preparando el paracaídas

Tras realizar las operaciones habituales para cada lanzamiento como extender las lonas para el globo, preparar la bombona de helio y su tubo de llenado, colocar y encender las cámaras de fotos y vídeo para grabar las operaciones y el lanzamiento, realizar las últimas predicciones de trayectoria, encender la sonda y comprobar que llegan las señales con fuerza y su posición GPS,  encender la radiobaliza y las cámaras, y por supuesto inflar el globo, se procedió a introducir en la cápsula los mensajes, fotografías y vídeos que los usuarios de Campofrío habían hecho llegar para su lanzamiento al espacio, así como varios de los productos de la marca. Galería de imágenes en Facebook.

Mensajes y vídeos de Campofrío

El proceso de inflado del globo es con diferencia la parte más delicada y difícil de todo el proceso. Tras extender el globo de latex sobre las lonas que lo protegen del contacto con el suelo de cemento, comienza la tarea de meterle el helio en su interior. Mientras uno de nosotros controla la llave de paso, otro debe sujetar la boquilla del globo con la manguera en su interior con la suficiente fuerza como para que nada del gas salga al exterior. Cuando el proceso de llenado ha finalizado hay que sacar la manguera sin que el globo se escape ni se pierda gas y luego hay que doblar la boquilla y cerrarla con fuerza para que no escape el gas ni se abra durante el vuelo, además de atarla a la cuerda que la unirá a la sonda.

Cerrando el globo y asegurando el cierre

La botella de helio contiene 9.000 litros de gas en su interior, pero ¿cuanto gas hay que meter en el globo? Esto depende del tamaño del globo con el que se lance, del peso de la sonda y de la altura hasta la que quieras llegar. Y todo esto influye en el tiempo de duración del vuelo. Unos datos son fijos, otros variables y al final hay que buscar un equilibrio que permita llegar lo más alto posible, pero sin que el vuelo se haga enormemente largo. Mientras más gas se meta en el globo, evidentemente subirá más rápido al tener el globo más fuerza de ascenso, pero al tener más gas en su interior el latex no resistirá tanto y al llegar a una determinada altura explotará. Con menos gas dentro el ascenso es más lento y como hay menos gas el latex no se expande tanto al subir y el globo llega más alto.

El globo de Daedalus 7 inflado muy poco

Con los objetivos cumplidos en la misión anterior podíamos intentar un nuevo reto para este vuelo: llegar más alto que en ninguna otra ocasión anterior. Para ello debíamos llenar el globo con la menor cantidad de helio posible. Este proceso es muy delicado ya que si metemos poco helio en el globo y lo cerramos, es posible que en el momento de lanzar descubramos que el globo no tiene fuerza suficiente como para tirar de la cápsula y la misión fracase antes de empezar. Si metemos algo más de helio, la cápsula subirá pero a un ritmo tan lento que puede tardar decenas de horas o días en llegar a la estratosfera. Y si nos pasamos con el helio el globo ascenderá rápidamente y por tanto explotará a una altura menor de la esperada, mucho antes de los 30 kilómetros.

Midiendo la fuerza del globo

Todo esto tiene una fácil solución: comprar una válvula para helio que mida la cantidad de gas que sale de la bombona. Pero esto tiene un impedimento grave: la que necesitamos vale unos 500 euros y el presupuesto no nos daba para tanto, es algo que tenemos que adquirir en el futuro, pero de momento usamos otro método. Tras inflar y cerrar el globo lo atamos a un dinamómetro, un aparato que mide la fuerza con la que tira un objeto. Conociendo la fuerza con la que tira podemos saber cuanto gas contiene, aunque con el grave inconveniente de tener que volver a abrir el globo, llenarlo y cerrarlo de nuevo si no obtenemos la fuerza deseada.

En este lanzamiento cerramos el globo y con el dinamómetro obtuvimos una medida muy cercana a la que queríamos, por lo que decidimos seguir adelante y aunque la duración de este vuelo de ascenso podría llegar a las 3 horas (el doble de lo habitual), esto nos llevaría a conseguir nuestro record de altura en el Proyecto, los 35.000 metros. (Datos: Peso de la sonda 3.000 gr. Peso del globo: 2.000 gr. Fuerza de ascenso del globo: 3,5 kg. (unos 5.200 litros de helio). Velocidad de ascenso estimada: 2,7 m/s. Tiempo hasta explosión: 200 min. Altura prevista: 34-35 kms).

Ascenso lento y estable para la Apavo XII - Daedalus 7

A las 12:30 horas procedimos a realizar la cuenta atrás para soltar definitivamente nuestro globo y comenzó un ascenso lento y completamente vertical y estable, algo muy opuesto a lo que nos había pasado unos días antes. Unos minutos después el globo y la cápsula desaparecían tras la nubes y dado que disponíamos de más tiempo, con tranquilidad recogimos los materiales y dejamos la bombona de helio en el hotel. Poco después pusimos rumbo por la A-4 hacia la cercana localidad de Ocaña donde nos incorporamos a la A-40 en dirección a Cuenca. A pesar de que la autovía no está completa del todo, la lenta velocidad de ascenso de la sonda nos permitió adelantarnos a ella y decidimos esperar en Cuenca a tener nuevos datos y calcular cuanto le quedaba de viaje y la zona estimada de caída, que rondaba la localidad de Albarracín en Teruel. En ese momento la sonda estaba a unos 27 kilómetros de altura y los objetivos de la misión estaban más que cumplidos, aunque aun tenía que subir casi 8 kilómetros más durante media hora para superar nuestro record y acabar cayendo en los montes de Teruel.

En plena persecución

Pero instantes después recibíamos una noticia inesperada: la sonda caía. Hay que reconocer que durante unos minutos no sabíamos como reaccionar ya que la explosión se había producido un poco antes de lo esperado. Sabemos que pasando los 20 kilómetros de altura la misión ya había cumplido con sus objetivos obteniendo las condiciones ideales para el producto y con imágenes con el cielo negro y en la estratosfera, pero la verdad era que esperábamos subir algo más en esta ocasión. Por lo que parecía, el globo había fallado por un defecto de fabricación y el record tendría que esperar.

Inmediatamente acudimos a los mapas para buscar cual era la carretera adecuada para esta inesperada situación y poner rumbo al nuevo lugar de caída de Daedalus 7. Y por supuesto habría que calcular precisamente eso, cuando y donde caería la sonda antes de coger cualquier carretera. Los cálculos no engañaban, iba a caer muy cerca del pantano de Buendía en la provincia de Cuenca, unos 60 kilómetros al norte de donde nos encontrábamos por la N-320, así que pusimos rumbo al pantano.

Calculando la nueva situación

Durante la caída llegamos a perder la señal de radio de la sonda debido al agotamiento de sus baterías, pero al cabo de unos instantes comenzamos a recibir la señal del móvil Android que nos indicó que ya estaba en la última etapa del descenso y aproximándose al pantano. Y efectivamente, un momento después nos llegaron dos mensajes cuyas coordenadas coincidían, lo que indicaba que la sonda estaba ya en el suelo y según los datos, estaba a muy pocos metros de la orilla.

Tras pasar por el puente de la N-320 que cruza la cola del pantano, nos dirigimos por un camino de tierra, pero debido al estado del terreno dejamos los coches aparcados en la cuneta y proseguimos el acercamiento al lugar de caída divididos en dos grupos, uno por encima y otro por debajo de la ladera arbolada donde se suponía que estaba la sonda, mirando tanto en el suelo como en las copas de los árboles. De camino los mensajes iban llegando y eran cuanto menos extraños: la sonda se movía.


Ver mapa más grande de la zona de caída

Un cambio de coordenadas cada pocos minutos sólo podía significar dos cosas: o que la sonda había caído en el agua y la corriente la desplazaba o bien que alguien la había cogido. Así que al llegar a la zona que indicaba el GPS vimos que no había nada, sin embargo a lo lejos pudimos divisar un coche con el maletero abierto, así que a toda velocidad nos dirigimos hacia allí. Al bajar la ladera nos encontramos con los restos del globo, confirmando que ese era el lugar exacto de la caída, pero que la sonda había desaparecido.

El globo en el lugar de caída de la sonda

Al aproximarnos al coche nos encontramos con dos pescadores a los que preguntamos si habían visto caer algo. Haciendo como que no entendían bien, tras insistir nos indicaron que habían visto caer algo más allá, justo de donde veníamos y donde había caído inicialmente la sonda, pero nosotros ya sabíamos que allí no había nada. Pensamos que tal vez lo habían cogido otras personas pero la señales del GPS indicaban algo: la sonda estaba a 20 metros de nosotros tras unos arbustos cercanos al coche de los pescadores. Así que al ir hacia allí ya empezaron a ponerse algo nerviosos y uno jugueteaba con una pequeña navaja de pescador, lo cual nos puso también nerviosos.

La sonda desmantelada

Al verla comprobamos que la habían abierto y saqueado por completo, quitando la GoPro interna y su tarjeta de memoria, el GPS, el móvil Android, la antena, incluso habían tapado la cámara externa. Les dijimos que aquello era un experimento, que no debían haberlo tocado y nos pusimos serios para pedirles que nos dieran lo que faltaba, así que sin dar ningún problema nos fueron devolviendo todo aquello que habían cogido de la sonda y no nos marchamos de allí hasta comprobar que no faltaba nada. Si se hubieran puesto agresivos evidentemente tendríamos que haber llamado a la Guardia Civil y localizarlos habría sido fácil ya que seguían llevando encima nuestro localizador GPS.

Parte del globo encontrado entero

Finalmente comprobamos que las cámaras habían estado grabando todo el viaje y que la carga del vuelo estaba en perfectas condiciones así que la misión podía proclamarse como un nuevo éxito. Examinamos los restos del globo y vimos que estaba casi al completo, cuando lo normal es que apenas quede nada del globo, lo que indicaba que se había rajado por algún defecto de fabricación en lugar de explotar. Tras rodar algunas escenas para la televisión recogimos el material y en medio de una tormenta y una plaga de mosquitos tigre dimos por concluida con éxito esta surrealista misión Daedalus 7 – Apavo XII.

wandelingen

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